A propósito de un artículo de Pérez Reverte que mi hermano subió hace unos días a facebook titulado "Una mujer de treinta siglos", en el que aborda el papel de la mujer durante la historia y, por supuesto, en la actualidad, he reflexionado sobre las mujeres de mi generación, la diferencia entre lo que vivieron nuestras madres, nosotras mismas, nuestras circunstancias y lo que les espera a nuestras hijas.
Como comienzo de esta entrada me ha venido a la mente una frase lapidaria que mi hija me dijo un día cuando yo estaba embarazadísima de su hermano. Íbamos juntas en el coche, no recuerdo exactamente dónde pero sé que intentaba aparcar y tras dar unas cuantas vueltas, creí ver un sitio y dando un volantazo giré hacia allí casi sin poner el intermitente... Pero, mi gozo en un pozo... era una plaza para discapacitados. Al ver que no me metía en el hueco, Sara, muy observadora ella, me preguntó la razón por la que no había aparcado. Le respondí que era una plaza reservada a minusválidos.... Y ella, siempre tan directa, me contesta: "tu estás embarazada, eres como una minusválida..."
Era evidente que en mi octavo mes de embarazo sufría cierta incapacidad o discapacidad según se mire para determinadas tareas... Entre ellas, las ya conocidas y comunes a todas nosotras de no verse los pies y no poder depilarse la ingle.
Pero en mi caso particular añadiré una que de entrada quizá parezca absurda, pero es terrible: salir del coche después de aparcar, sea en la calle o en el parking de algún centro comercial. Es una circunstancia en apariencia intrascendente pero creo que muchas de nosotras hemos experimentado esa sensación de impotencia cuando abres la puerta para bajar pero simplemente NO CABES.... Y esa barriga que luces con orgullo no disminuye aguantando la respiración y además no quieres golpearla contra nada... Y en ese instante te sientes inútil, te cabreas, casi tienes ganas de llorar.... Estás literalmente atrapada. Has ido al centro comercial para hacer unas compras, tomar un café, dar un paseo... Tienes carnet de conducir, pero no puedes salir de tu coche...
¿Adónde quiero llegar con esto? Pues a que esa situación en cierto modo cómica es una especie de metáfora de lo que nos sucede a las mujeres de nuestra generación, a caballo entre la opresión que sufrieron nuestras madres y la educación presuntamente libre que intentamos dar a nuestras hijas... Tengo una amiga que dice que el feminismo lo inventó un hombre y, a pesar de que esa afirmación me parece exagerada, últimamente comienzo a considerar la posibilidad real de que los mayores beneficiados del feminismo llevado al extremo son los hombres.
Todas las revistas consideradas "femeninas" tipo Elle, Vogue, Cosmopolitan y demás hierbas, flaco favor han hecho a nuestro sexo a pesar de que su etiqueta es que son revistas para mujeres modernas, dueñas de su vida y de su tiempo y no sé cuántas chorradas más. Nos han convencido de que somos superwoman, podemos tener éxito profesional siendo a la vez madres amantísimas y parejas ideales, además de eficaces señoras de la limpieza, cocineras y taxistas de niños todas las tardes en la ruta de sus actividades extraescolares. Y, por supuesto, con un cutis envidiable, unos vaqueros que no sobrepasen la talla 40 y una permanente sonrisa que oculte el estrés, el cansancio e incluso a veces la tristeza.
Pero en mi caso particular añadiré una que de entrada quizá parezca absurda, pero es terrible: salir del coche después de aparcar, sea en la calle o en el parking de algún centro comercial. Es una circunstancia en apariencia intrascendente pero creo que muchas de nosotras hemos experimentado esa sensación de impotencia cuando abres la puerta para bajar pero simplemente NO CABES.... Y esa barriga que luces con orgullo no disminuye aguantando la respiración y además no quieres golpearla contra nada... Y en ese instante te sientes inútil, te cabreas, casi tienes ganas de llorar.... Estás literalmente atrapada. Has ido al centro comercial para hacer unas compras, tomar un café, dar un paseo... Tienes carnet de conducir, pero no puedes salir de tu coche...
¿Adónde quiero llegar con esto? Pues a que esa situación en cierto modo cómica es una especie de metáfora de lo que nos sucede a las mujeres de nuestra generación, a caballo entre la opresión que sufrieron nuestras madres y la educación presuntamente libre que intentamos dar a nuestras hijas... Tengo una amiga que dice que el feminismo lo inventó un hombre y, a pesar de que esa afirmación me parece exagerada, últimamente comienzo a considerar la posibilidad real de que los mayores beneficiados del feminismo llevado al extremo son los hombres.
Todas las revistas consideradas "femeninas" tipo Elle, Vogue, Cosmopolitan y demás hierbas, flaco favor han hecho a nuestro sexo a pesar de que su etiqueta es que son revistas para mujeres modernas, dueñas de su vida y de su tiempo y no sé cuántas chorradas más. Nos han convencido de que somos superwoman, podemos tener éxito profesional siendo a la vez madres amantísimas y parejas ideales, además de eficaces señoras de la limpieza, cocineras y taxistas de niños todas las tardes en la ruta de sus actividades extraescolares. Y, por supuesto, con un cutis envidiable, unos vaqueros que no sobrepasen la talla 40 y una permanente sonrisa que oculte el estrés, el cansancio e incluso a veces la tristeza.
Está estadísticamente comprobado que las mujeres cobran menos por desempeñar el mismo trabajo que un hombre (hasta en los puestos directivos) y que a los empresarios les produce rechazo contratar una mujer dado es que una "probable" madre de niños que se ponen enfermos y la obligarán a salir algún día antes de la hora para ir a buscarlos a la guardería... Todo esto porque se da por hecho y está socialmente aplaudido que es la mujer la que debe renunciar a su trabajo, incluso a un posible ascenso por el bien de su familia. Sin embargo, a nadie le da "miedo" contratar a un hombre que también es un padre "probable" porque se tiene la seguridad de que él delegará en la madre todas esas tareas engorrosas aunque ella también tenga un puesto de trabajo.
Es mentira que las mujeres estemos "liberadas"... ¿qué coño es eso?. Hacemos exactamente lo mismo que hace 40 años y encima trabajamos fuera de casa para traer un sueldo que simplemente cubre los gastos mensuales porque hemos reducido la jornada para "criar" a nuestros hijos. Esta supuesta liberación lo único que ha conseguido es duplicarnos el trabajo. Así que, como mucho, somos esclavas manumitidas como en la antigua Roma.
Cierto es que ya no "aguantamos como las de antes". Cada vez que escucho esa frase se me revuelve el estómago y siento tristeza por los/las que la pronuncian. Hemos entendido que somos personas y que no estamos bajo el yugo de ningún ser superior de sexo masculino. Hemos crecido en derechos, en posibilidades, en autoestima, pero la verdadera independencia como mujeres todavía no la hemos conseguido: la de decidir sobre nuestro cuerpo, la de que se nos considere personas y no objetos incluso en las situaciones cotidianas, la de que no se nos mire como bichos raros porque no tenemos hijos o porque tenemos 5, la de no sentirnos observadas, juzgadas y sentenciadas por la medida de la falda o la profundidad del escote.
Cierto es que ya no "aguantamos como las de antes". Cada vez que escucho esa frase se me revuelve el estómago y siento tristeza por los/las que la pronuncian. Hemos entendido que somos personas y que no estamos bajo el yugo de ningún ser superior de sexo masculino. Hemos crecido en derechos, en posibilidades, en autoestima, pero la verdadera independencia como mujeres todavía no la hemos conseguido: la de decidir sobre nuestro cuerpo, la de que se nos considere personas y no objetos incluso en las situaciones cotidianas, la de que no se nos mire como bichos raros porque no tenemos hijos o porque tenemos 5, la de no sentirnos observadas, juzgadas y sentenciadas por la medida de la falda o la profundidad del escote.
Y esto en el "civilizado" mundo occidental, porque en otros lugares todos sabemos la "mala suerte" que se tiene por el mero hecho de nacer mujer: No se les permite ir al colegio, soportan la ablación como parte de su cultura, se las obliga a la prostitución, a matrimonios impuestos en edad infantil con un hombre que ellas no han elegido, incluso su propio violador, burkas, malos tratos... Una lista negra y demasiado larga de la que posiblemente algo te tocará solo por tu sexo. Es terrible.
Con la excusa de preguntarle a Sara sus lecciones sobre "Coñecemento do Medio", a veces charlamos de cómo era la vida hace algunos años. Alguna vez os he comentado que los detalles de mi infancia la dejan fascinada, quizá porque imaginarme de niña le resulta extraño y eso despierta su curiosidad. Para ella, un mundo sin móviles, sin Internet, sin mil canales de televisión es el Paleolítico y da por hecho que lo que nos rodea en todos los sentidos no solo en el tecnológico ha existido desde siempre...
Cuando estudió un poquito de la historia de España y leyó que las mujeres habían votado por primera vez en el año 1931 no lo entendió. Su pregunta fue directa, como siempre: - ¿se inventó el derecho a votar ese año?- me dijo. Le contesté muy seria, intentando enfatizar mi respuesta: -No, es que en España solamente podían votar los hombres. Su reacción fue parecida a cuando me llamó minusválida por estar embarazada. Una sencillez abrumadora en la percepción de las cosas que me resultó emocionante:
-Pues vaya tontería...votan las personas ¿no?