Creo que pocas cosas son tan gratificantes como una buena conversación...Por favor, las mentes "sucias" que me leen quiten esa cara de espanto... Por algo he puesto gratificante y no placentero...jajaj
Me refiero a una conversación total, esa en la que los contertulios se miran a los ojos, sabiendo que pueden decirse cualquier cosa, conociendo de antemano que quizá lastimarán un poco con según que temas se aborden... Una conversación en la que argumentas tu opinión e incluso te alteras defendiéndola con vehemencia, con determinación, con una pasión que te empuja a intentar que se entienda tu postura y "convertir" para tu causa a los demás. Ese diálogo apasionado en el que casi no dejas terminar al adversario porque ya tienes la respuesta en la punta de la lengua y crees que le convencerás, esa disputa sana y maravillosa en la que cada razón nueva que explicas parece tener más peso que la anterior (al menos para el que la esgrime). Ese tipo de conversación no se consigue fácilmente... y sin embargo lo hemos hecho posible en un coche, con muchos kilómetros por delante el fin de semana de celebración de mi 40 cumpleaños.
Hay que partir de la base de que un coche con 5 mujeres da para mucho y si son tan diferentes entre si como la vida misma pues se cumplen las expectativas en todos los sentidos... Podrían dejar en nuestras manos el país....porque allí surgieron todo tipo de iniciativas políticas, económicas, sexuales, afectivas y familiares que harían de nuestro mundo un lugar mucho mejor...
Cada una de nosotras se sentó en ese coche con la idea de disfrutar y al cerrarse la puerta la "mochila" de cada una se quedó fuera (la mochila de la vida, me refiero, la otra iba en el maletero) y la sensación de buen rollo fué constante hasta cuando nos perdimos en el monte camino de la noche del terror y los nervios empujaban para que saliese a la luz nuestro lado histérico... Porque como he dicho éramos 5 (la sexta se nos bajó del plan en marcha por problemas de agenda...jajaj) y ponerse de acuerdo sobre la ruta cuando una conduce y las demás dirigen o más bien son dirigidas por el GPS del móvil, el google map, o el sentido de la orientación de toda la vida.... pues la cosa, como mínimo, se calienta un poco. Y si además te encuentras en una "urbanización" con nombre de helado de los 80, con las casas cerradas, las farolas apagadas y chavales con aspecto gótico...pues todo se vuelve cuando menos surrealista...
Los estados de ánimo durante el viaje cambiaban en función del tema de conversación y de la carcajada y la euforia pasábamos a las confesiones a tumba abierta, a momentos tristes, recuerdos amargos y soledades compartidas.
Desde la tesis doctoral sobre el amor en todas sus vertientes, a la elección terrible entre el voto de castidad o el de silencio...allí no quedó títere con cabeza. Las que no tienen hijos quizá desistan acojonadas o le entren ganas en función de la parte del relato que recuerden y, desde luego, si hemos sido capaces de oir cantar a Leticia dándolo todo con Pepo como "coach" sin terminar locas, pues ya estamos preparadas para el fin del mundo.
Leticia es la ilusión hecha persona...no recuerdo que haya sido puntual casi nunca...pero el día que nos íbamos apareció preparada en mi casa media hora antes. Y todo lo vivió con un entusiasmo contagioso. Pepo tiene el punto de cordura que toda reunión necesita y a la vez es divertida, cómplice, positiva y muy auténtica.
Parte del éxito de la fiesta se lo debemos a Laura, artista completa que transformó nuestras maravillosas caras en personajes horribles en tiempo récord y encima gratis...inspirada en "a nena da curva". Yo creo que sacó a relucir nuestro verdadero yo interior en un día de cabreo... Ella sí que tiene un interior maravilloso....a la altura de sus piernas perfectas y su ternura infinita.
Y qué decir de Anita... si tuviera que parar el tiempo en alguno de los momentos que nos regaló lo tendría muy difícil...algunos por espontáneos (la elección del restaurante "bonitísimo" de Ávila o el momento Bimba y Lola pasarán a la historia), otros por divertidos, como el miedo real que nos daba ya caracterizada con el disfraz con gafas o sin ellas... y alguno profundo cuando sus preguntas para realizar un "estudio" introducían un nuevo tema de conversación que nos obligaba a la aclaración de que lo que pasa en Madrid....se queda en Madrid.
Estoy contenta de tenerlas y compartir estos días ha sido un regalo enorme para mi. Ellas me aportan algo muy claro: felicidad. Bajo mi punto de vista, la felicidad como un estado total es imposible e incluso innecesario. Tal y como yo la entiendo y la siento se compone de pequeños o grandes momentos felices a lo largo del día, durante todos los días... Y este fin de semana ha estado lleno de ese tipo de momentos. Así que no solo he organizado un 40 cumpleaños especial, sino que he vivido momentos felices. ¿alguien da más?.
Me refiero a una conversación total, esa en la que los contertulios se miran a los ojos, sabiendo que pueden decirse cualquier cosa, conociendo de antemano que quizá lastimarán un poco con según que temas se aborden... Una conversación en la que argumentas tu opinión e incluso te alteras defendiéndola con vehemencia, con determinación, con una pasión que te empuja a intentar que se entienda tu postura y "convertir" para tu causa a los demás. Ese diálogo apasionado en el que casi no dejas terminar al adversario porque ya tienes la respuesta en la punta de la lengua y crees que le convencerás, esa disputa sana y maravillosa en la que cada razón nueva que explicas parece tener más peso que la anterior (al menos para el que la esgrime). Ese tipo de conversación no se consigue fácilmente... y sin embargo lo hemos hecho posible en un coche, con muchos kilómetros por delante el fin de semana de celebración de mi 40 cumpleaños.
Hay que partir de la base de que un coche con 5 mujeres da para mucho y si son tan diferentes entre si como la vida misma pues se cumplen las expectativas en todos los sentidos... Podrían dejar en nuestras manos el país....porque allí surgieron todo tipo de iniciativas políticas, económicas, sexuales, afectivas y familiares que harían de nuestro mundo un lugar mucho mejor...
Cada una de nosotras se sentó en ese coche con la idea de disfrutar y al cerrarse la puerta la "mochila" de cada una se quedó fuera (la mochila de la vida, me refiero, la otra iba en el maletero) y la sensación de buen rollo fué constante hasta cuando nos perdimos en el monte camino de la noche del terror y los nervios empujaban para que saliese a la luz nuestro lado histérico... Porque como he dicho éramos 5 (la sexta se nos bajó del plan en marcha por problemas de agenda...jajaj) y ponerse de acuerdo sobre la ruta cuando una conduce y las demás dirigen o más bien son dirigidas por el GPS del móvil, el google map, o el sentido de la orientación de toda la vida.... pues la cosa, como mínimo, se calienta un poco. Y si además te encuentras en una "urbanización" con nombre de helado de los 80, con las casas cerradas, las farolas apagadas y chavales con aspecto gótico...pues todo se vuelve cuando menos surrealista...
Los estados de ánimo durante el viaje cambiaban en función del tema de conversación y de la carcajada y la euforia pasábamos a las confesiones a tumba abierta, a momentos tristes, recuerdos amargos y soledades compartidas.
Desde la tesis doctoral sobre el amor en todas sus vertientes, a la elección terrible entre el voto de castidad o el de silencio...allí no quedó títere con cabeza. Las que no tienen hijos quizá desistan acojonadas o le entren ganas en función de la parte del relato que recuerden y, desde luego, si hemos sido capaces de oir cantar a Leticia dándolo todo con Pepo como "coach" sin terminar locas, pues ya estamos preparadas para el fin del mundo.
Leticia es la ilusión hecha persona...no recuerdo que haya sido puntual casi nunca...pero el día que nos íbamos apareció preparada en mi casa media hora antes. Y todo lo vivió con un entusiasmo contagioso. Pepo tiene el punto de cordura que toda reunión necesita y a la vez es divertida, cómplice, positiva y muy auténtica.
Parte del éxito de la fiesta se lo debemos a Laura, artista completa que transformó nuestras maravillosas caras en personajes horribles en tiempo récord y encima gratis...inspirada en "a nena da curva". Yo creo que sacó a relucir nuestro verdadero yo interior en un día de cabreo... Ella sí que tiene un interior maravilloso....a la altura de sus piernas perfectas y su ternura infinita.
Y qué decir de Anita... si tuviera que parar el tiempo en alguno de los momentos que nos regaló lo tendría muy difícil...algunos por espontáneos (la elección del restaurante "bonitísimo" de Ávila o el momento Bimba y Lola pasarán a la historia), otros por divertidos, como el miedo real que nos daba ya caracterizada con el disfraz con gafas o sin ellas... y alguno profundo cuando sus preguntas para realizar un "estudio" introducían un nuevo tema de conversación que nos obligaba a la aclaración de que lo que pasa en Madrid....se queda en Madrid.
Estoy contenta de tenerlas y compartir estos días ha sido un regalo enorme para mi. Ellas me aportan algo muy claro: felicidad. Bajo mi punto de vista, la felicidad como un estado total es imposible e incluso innecesario. Tal y como yo la entiendo y la siento se compone de pequeños o grandes momentos felices a lo largo del día, durante todos los días... Y este fin de semana ha estado lleno de ese tipo de momentos. Así que no solo he organizado un 40 cumpleaños especial, sino que he vivido momentos felices. ¿alguien da más?.
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